Los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) son, en su mayoría, residuos inertes, es
decir, que no son química o biológicamente reactivos y no se descomponen o lo hacen de
forma muy lenta. Este tipo de residuos representan aproximadamente un 75% de los
generados en trabajos de excavación, nuevas construcciones, remodelaciones, rehabilitaciones
y demoliciones, incluyendo obras menores.
En nuestra Comunidad, tal y como afirma Pilar Casalé, se generan anualmente unas quinientas
toneladas de RCDs. Además, a diferencia de otros tipos de residuos, los RCDs no están
directamente relacionados con el consumo de la población, pues su origen recae en la
transformación de las ciudades y los cambios en las infraestructuras.
Como afirman en el artículo publicado por Casalé, los Residuos de Construcción y Demolición
se pueden clasificar en función de su origen (construcción, demolición, obras mayores y
menores…), o de su naturaleza. No obstante, aunque la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos
Contaminados para una Economía Circular está en vigor y establece que debe seguirse una
jerarquía de residuos y separación in situ siempre que sea posible, la realidad es que las
plantas de reciclaje reciben una porción heterogénea y, en su mayoría, cargada de residuos de
plástico.
Es importante señalar que los RCD que llegan a las plantas de reciclaje suelen pasar por una
fase de separación y clasificación, y la fracción inerte suele triturarse, cribarse y utilizarse para
la producción de áridos reciclados, cemento, hormigón reciclado o elementos estructurales.
Por su parte, la fracción mixta, que supone aproximadamente el 25% de los residuos recibidos,
se clasifica generalmente separando plástico, madera, cartón, vidrio y residuos peligrosos.

CÓMO REDUCIR LOS RESIDUOS DE CONSTRUCCIÓN Y DEMOLICIÓN
Según apuntan desde Casalé, el ecodiseño en la construcción es una vía interesante y eficaz
que se viene realizando desde hace poco tiempo, pero que puede facilitar la clasificación y
valoración de los residuos que se puedan producir en el futuro cuando se desmantelen las
infraestructuras construidas.
De esta manera, el uso de ciertos materiales o combinaciones de ellos puede favorecer la
resistencia de la construcción y facilitar, por tanto, la posterior deconstrucción mediante la
separación de los diferentes materiales para su reutilización o reciclaje.
El compromiso por el medio ambiente ha ido guiando el camino de Casalé y ha logrado que, a
día de hoy, la empresa sea un referente en materia de Responsabilidad social en Aragón,
destacando sobre todo por su contribución a la Economía circular.



